Sobre la imbecilidad crónica de Chemazdamundi (I)

Gran día.

Es la primera vez que me hago un blog.

¿Qué voy a hacer? O mejor dicho, ¿a qué voy a dedicar los espacios que este evento web me ofrece? En estas primeras publicaciones, escribir algo que ya llevaba tiempo queriendo escribir.

Hace, aproximadamente dos meses, llegó a mí el blog personal de un sujeto, quien, creyéndose paladín de la ciencia, se creía en la potestad, arrogancia y aire de perdonavidas de quien se siente portador de la verdad de dirigirse con desprecio, insultos y poco decoro a todos aquellos seguidores de perspectivas de estudio que considera “pseudo-científico”.

Al respecto, voy a refutar su “estudio” dedicado a la “Escuela de Austria de Economía”. Me centraré en los aspectos más serios de su análisis (algo muy escaso), obviando el catálogo de sandeces, egolatrías y comentarios escatológicos a los que habitúan sus lecturas: http://chemazdamundi.wordpress.com/la-escuela-austriaca-contrastada/

Según él, es un economista de gran prestigio, pero que estudia de todo, y que ha hecho tal y cual blablablablabla Eso que nos lo diga en su Curriculum Vitae ¿no creéis?, pues para dar peso a un argumento no hay que decir cuántas cosas has estudiado y lo “fuera de serie” que eres, sino adjuntar en tus argumentos dónde has encontrado base teórica/práctica a lo que escribes y más aún, de qué fuentes bibliográficas has sacado tus interpretaciones, siempre con el debido respeto a la empresa que se critica (aunque no se este en absolutamente NADA de acuerdo). Esto último, que es regla básica dentro de la metodología de la investigación, no se le da tan bien como este sujeto cree. Os daréis cuenta, cuando analicemos su “opus magna”, que parece un enanito torero en pleno espectáculo: haciendo reír por hacer una burda caricatura de aquello a lo que imita, en este caso, un investigador (lo que él llama: “investigador serio”, después, obviamente, de haber escrito mil insultos y expresiones chabacanas… si, muy serio y formal).

En esta publicación voy a analizar en concreto sus dos primeros puntos de análisis:

La escuela de Austria contrastada: pseudociencia en Economía (I). Introducción y visión general.

La escuela de Austria contrastada: pseudociencia en Economía (II). Presentación. Esquema de trabajo de una crítica a la escuela de Austria. Los orígenes de la escuela de Austria.

Las próximas publicaciones no sé cuando podré tenerlas; sin duda, cuando tenga tiempo. No obstante, con lo que voy a desarrollar a continuación iremos abriendo boca, dándonos cuenta de la “categoría” de los escritos de este sujeto.

Para entender mi esquema de análisis, las palabras escritas en negrita hacen referencia literal a lo expuesto por Chemazdamundi (no merece ni que le ponga en “cita”).

No me olvido de invitaros a comentar positiva o negativamente mis publicaciones, siempre dentro del orden, respeto y fundamento con el que yo intento dirigirme a ustedes como lectores.

Empezamos.

Sobre la imbecilidad crónica de Chemazdamundi (I).

I.I. Introducción

Chemazdamundi (Chema) es un autor que, de 80 páginas escritas, 50 serán dedicadas a insultar (sí, insultar) y a utilizar lenguaje macarra y contradictorio. ¿Por qué contradictorio? Porque según él, defiende la ciencia, la verdad, la metodología científica… el formalismo, en definitiva, y sin embargo, como quiere dirigirse a un público no experto, escribe como un auténtico arrogante, mal hablado y mal educado. Ello evidencia que es tan sumamente imbécil (de ahí el pretexto del título) que no sabe escribir o adaptar su pensamiento, en una manera formal, a la gente normal.

Se aprecia así su posicionamiento extremo: o eres científico reconocidísimo “summa cum laude” por la comunidad científica como él (será entonces cuando se dirija a ti dentro de unas pautas racionales, inteligentes, y un uso acertado de la gramática… al menos “iuris tantum”) o eres alguien que no sabe de economía o sabe algo (será entonces cuando te tratará como a un estúpido dirigiéndose a ti como si fueses un paleto de pueblo que sabe comunicarse mediante insultos, palabras abruptas y bastas y mediante razonamientos de pura línea ofensiva, no empática, dándose siempre él a destacar, como el egocéntrico que dice “menos mal que estoy aquí, porque si solo eres tú, ¡ay pobre!”).

Lo sabe todo, absolutamente todo. Figúrense lo tonto que será (gracias por tus palabras, Unamuno).

1. Chemazdamundi: INTRODUCCIÓN Y VISIÓN GENERAL

De su primer espacio dedicado al análisis de los postulados austríacos, solo me voy a centrar en lo que viene a continuación (del resto ya tendremos tiempo, no se preocupen):

Creo que ya he puesto este ejemplo anteriormente, pero lo expando un poquito más. Hay quien me ha dicho en los comentarios esta salvajada:

“La inflación es un impuesto plano”.

Como profesional de la Economía, eso representa una brutalidad y una ignorancia totales sobre lo que significa ese concepto económico. La definición más general y aceptada de entre todos los significados correctos y ciertos del término “inflación” (en Economía, se entiende) es éste:

La inflación es un aumento general del nivel de los precios de bienes y servicios, en un periodo de tiempo determinado.
Básicamente, significa que con la misma cantidad de una unidad de moneda (libra, euro, dólar), puedo comprar o adquirir menos bienes y servicios que hace X tiempo (generalmente ello se calcula por años, trimestres, o por ejercicios fiscales, que varían de país a país). Es decir: el dinero pierde poder adquisitivo. [Nota para entendidos: al que me venga con que me falta la palabra “sostenido” en la definición, le arreo con el diccionario económico, abierto por la página donde está el término “deflación”. Hace AÑOS que no se usa en la definición general de “inflación”. Y se escribe así: “inflación”, no “INFLACCIÓN”.]

La… inflación… no… es… un… impuesto… ni… mucho… menos… “plano”.

Un “impuesto plano” es un tipo de impuesto (carga financiera impuesta por una entidad legal, generalmente un Estado) que consiste en una tasación constante. Por ejemplo, un impuesto plano sería gravar con un 3% los ingresos de una persona. Esto es, de yo ganar 100 € de sueldo, la entidad legal pertinente (normalmente, el Estado), me exigiría el pago de 3 €.
Si INFLACIÓN es lo que Chema dice… ¿qué problema hay entonces con la Inflación? NINGUNO… ¿Entonces?

Los precios siempre suben ante cualquier incremento en la masa monetaria, provocando inflación, PERO NUNCA ES PROPORCIONAL ¿Por qué? Porque la inflación no es: “aumento general de los precios”. Si así fuera, no habría ningún problema de tipo económico teórico. A raíz de esto, el salario es también un precio y si aumenta al mismo ritmo que el resto de los precios, el problema sería que eventualmente habría que modificar la cantidad de dígitos posibles en las máquinas de calcular, las columnas en los libros de contabilidad… (LYNCH [hijo]). Quiero decir: si todos los precios aumentaran o disminuyeran al mismo tiempo (términos generales), no se producirían los desequilibrios característicos de la inflación (al respecto HUME y FRIEDMAN dieron un ejemplo de cómo sería ese aumento en la oferta monetaria al unísono a partir, en el caso de Friedman, de repartir dinero por igual desde un helicóptero). Los cambios en los precios en la forma que la inflación provoca siempre son debidos a los cambios en los precios RELATIVOS, NO GENERALES.

Todo incremento de dinero supone estrictamente un aumento de la cantidad de dinero a disposición de determinados individuos (aquellos que reciben esa cantidad X de dinero nuevo), los cuales se presentarán en el mercado en condiciones de ofrecer el dinero estimado por los bienes que desean adquirir. Han habido autores que sugieren (http://eduardogarzon.net/la-creacion-de-dinero-no-tiene-por-que-provocar-inflacion-2/) que

“las empresas podrían producir 100 pero lo hacen como mucho a 90 (la explicación se encuentra en que no tienen tantos clientes como para poner a pleno rendimiento todas sus máquinas y recursos) (…) Esto quiere decir que si a las empresas españolas llegaran más clientes no subirían los precios sino que producirían más productos para vender más y obtener más beneficios. Pudiendo hacer eso no tendría sentido que aumentaran el precio de sus productos porque podrían de esta forma empujar a sus clientes potenciales a comprar en alguna empresa competidora que tuviese los precios más bajos. Además, no poner en funcionamiento sus máquinas y recursos tiene un alto coste, por lo que sería más rentable ponerlos a producir”.

El nivel inferior dentro del punto óptimo de explotación de una empresa es cierto (http://historico.elpais.com.uy/130115/pecono-688516/economia/uso-de-capacidad-instalada-industrial-subio-a-67-/), pero encuentra su razón en no producir más de lo que, así se estima, pueda necesitar el consumidor (no olvidemos que la función empresarial calcula riesgo e interés). Además, esas empresas, que suelen ser proveedoras, ofrecen a empresarios de primer orden (vendedores) que suelen también ser cautos en materia de venta al público (sobre todo si es stock de productos perecederos o de valor en mercado rápidamente decreciente -el caso de los ordenadores, o tecnología-). Además, no es muy seguro, tal como sugiere Eduardo Garzón, que no produzcan al 80, al 90 o al 99% las empresas porque quieran; existen altos porcentajes de impuestos para los empresarios (me refiero a PYMES, que a fecha de 2013 representaban el 99,88% de las empresas en España: http://www.ipyme.org/Publicaciones/Retrato_PYME_2014.pdf ) que drenan el pleno rendimiento de una empresa, en comparación a las facilidades que las multinacionales o grandes empresas disponen (sin ir más lejos, en materia textil, la OMC hace unos añitos facilitó la mano de obra MUY barata procedente de China, India, Bangladesh… a costa de vulnerar derechos humanos), siendo estas últimas las principales armas de destrucción contra las PYMES, que repito, representa el mayor porcentaje empresarial y productivo del país.

Por tanto, una vez decimos que, el hecho de introducir masa monetaria permite asegurar el pago en términos relativos de los productos, a su vez, quienes les venden sus mercancías ven aumentadas sus rentas (en comparación al punto anterior a la emisión de moneda, donde la demanda estaba contenida)… y así sucesivamente. Debemos de tener presente que ese cambio adquisitivo no se da de la noche a la mañana; transcurre un tiempo difícil de calcular (y que dependerá de las múltiples variables, de las cuáles, la economía depende). Lo que sucederá, tarde o temprano, es que la población, debido a tal cambio en la oferta monetaria, se encontrará en un futuro en situación de pagar mejor las cosas que necesitan y de hacer subir también los precios de éstas (que ya habrán aumentado debido a las expectativas de beneficio por parte de PYMES al tener que luchar contra las multinacionales, que tienen GRAN facilidad para reducir costes de producción y encontrar financiación [¿libre mercado?]).

Y de este modo se propaga el incremento de los precios relativos, hasta que todas las mercancías estén afectadas, unas más y otras menos. No olvidemos que, aunque la sociedad guarde o ahorre dinero, NO SE RETIRA DE LA CIRCULACIÓN. El tipo de interés, interpretado en manera errónea por las doctrinas bancarias como “precio del dinero”, está ahí para ofrecerlo al mejor postor, y cuanto más dinero ahorrado (aunque tampoco es necesario el ahorro real para que los tipos de interés bajen: apréciese la crisis del 2007), menor es el tipo de interés y con mayor facilitad se notará el aumento de la masa monetaria.

En conclusión, y es mi aporte: Un incremento de M no significa un aumento uniforme y sincronizado de renta para todos los individuos que forman la colectividad, sino que los sectores a quienes alcanza en último grado el incremento ven sus rentas reducidas por consecuencia de la disminución de valor del dinero, y desarrollan una tendencia contradictoria con la de los que experimentaron un aumento de sus ingresos y provocaron la subida, gradual y en términos relativos, de los precios.
LA INFLACIÓN NO ES UN “AUMENTO GENERAL” DE PRECIOS. La inflación ES EL AUMENTO RELATIVO de los precios.

Chema… Parece que, cual Dios, eres 100% todopoderoso, pero muy poco efectivo…

2. Presentación. Esquema de trabajo de una crítica a la escuela de Austria. Los orígenes de la escuela de Austria.
ORIGENES

La Escuela de Austria suele señalar que encuentran sus antecedentes o son sucesores de la Escuela de Salamanca del s.XVI-XVII. Chema dice al respecto:

¿Por qué dicen eso? Por dos cuestiones fundamentales:
La primera, para darle “prestigio” a la escuela de Austria, ya que queda muy bonito y da buen nombre eso de decir “yo desciendo de los primeros economistas”. La escuela de Salamanca fue UNA (no la única) de las primeras en elaborar y establecer ideas más o menos modernas sobre pensamiento económico.
La segunda porque, según los “austríacos”, muchas de esas ideas escolásticas son clarísimamente “austríacas”:
-Los salmantinos defendían no sólo el derecho a la propiedad privada sino al disfrute de los beneficios que da esa propiedad privada. A partir de ahí, todos los demás miembros de la comunidad se pueden beneficiar a través del intercambio comercial. Como podéis ver, fueron de los primeros en defender una de las “vacas sagradas” del capitalismo: la propiedad privada y los frutos que genera ésta (eres dueño de la tierra, y del beneficio que produce, hasta entonces eso no se consideraba así: el señor era dueño de las tierras, y se consideraba que la cosecha era del campesino, el cual le pagaba unas rentas por estar usándola; ahora se consideraba que el señor era dueño de la tierra y de lo que producía, era el campesino quien recibía un pago por trabajarlas ). Es una diferencia de concepto (siglos más tarde, los marxistas lucharían contra este concepto al grito de “¡la tierra para el que la trabaja!”).
-Los salmantinos fueron de los primeros en darse cuenta de que el oro (y otros metales preciosos) no valía igual en todas partes. En los países donde había menos, el oro valía más (teoría cuantitativa del valor del dinero).
-Los salmantinos justificaban (aún siendo teólogos cristianos, en contra de lo establecido por la Iglesia) el cargar con intereses un préstamo monetario. Según ellos no era inmoral, porque no sólo se beneficiaba el prestamista, sino el prestatario, al disponer de una oportunidad de financiarse que, sin pedir prestado con interés no tendría disponible (la idea medieval eclesiástica hasta entonces era que el precio justo de un producto debía estar basado en lo que hubiera costado producirlo, no más). Con el préstamo, los prestatarios podían iniciar nuevos negocios que, a su vez, generaran después más riqueza (primeros reconocimientos a la capacidad emprendedora empresarial). El pedir un interés por el dinero prestado no sólo es por obtener beneficio, sino como compensación por no estar haciendo con el dinero otras cosas que quizás le podrían reportar más beneficio al prestamista, el dueño del dinero (a eso se le llama coste de oportunidad). Los salmantinos consideraban el dinero una mercancía en sí mismo, como una mercancía más… con esa idea en mente, era más que obvio y lícito, el pedir una compensación o beneficio por prestárselo a otro (a ver, es como equiparar al dinero con las tierras… ¿por qué no puedo “alquilar” el dinero como hago con las tierras para obtener un beneficio? A fin de cuentas, ahí se demuestra que ambas cosas son mercancías, ¿no?).
Bueno, y ahora… ¿son ciertos estos orígenes?
No.
No hay relación directa.
Como podéis observar, esas ideas “salmantinas” son muy, muy, muy básicas y de perogrullo, al estilo de descubrir la rueda. Por esa regla de tres, todas las escuelas económicas actuales que prediquen cosas como la defensa de la propiedad privada, que el oro no vale siempre igual sino según lo escaso o abundante que sea, o justifique el préstamo con interés porque el dinero es una mercancía más (capital)… descienden de los escolásticos salmantinos. Es absurdo.
Ellos [los “austríacos”] no pueden “descender” de unas ideas que se olvidaron siglos antes de que los “austríacos” “aparecieran” como escuela distintiva (bueno, lo que ellos llaman ser “distintivos”). Esas ideas fueron redescubiertas, de manera independiente y desde el inicio, por otros autores, a lo largo del XVIII y del XIX. Por poner un ejemplo parecido, los mayas inventaron primero la notación posicional (en escritura física) del número cero. Los indios (de la India) desarrollaron este concepto de manera independiente siglos después. El que los matemáticos mayas hubieran inventado antes el cero, no hace a los matemáticos indios medievales “descendientes” de los mayas.

Nadie discute que la Escuela de Austria sea la descendiente DIRECTA de la Escuela de Salamanca, pero sí TEÓRICA (el artificio que utiliza el autor de llevarlo “ad absurdum” es detestable). La influencia teórica es clara y evidente, lo que les convierte en descendientes teóricos (no temporales; dicha conclusión “dinástica”, por llamarlo de alguna manera, es infantil y tan absurdo que se elimina a sí misma como argumento), igual que a la escuela clásica (de la que se influenció la escuela austríaca). Sería como decir que Tomas de Aquino no es descendiente (teórico, se presupone) de Aristóteles.

¿Pruebas o estudios al respecto?

M.Grice-Hutchinson dedicó casi toda su vida a ello. Demostró (en su obra The School of Salamanca, adaptado en español como “La escuela de Salamanca. Una interpretación de la teoría monetaria española, 1544-1605”, Salamanca, Caja España, 2005) que el pensamiento económico, jurídico y también político de la escolástica española, no se extinguió a finales del XVII, sino que traspasó las fronteras de la Monarquía Católica a través de los llamados filósofos del Derecho Natural (sobre todo, Hugo Grocio y Pufendorf), llegando a las influencias académicas del Imperio de los Habsburgo (que reinaban tanto en España como en Austria). Los filósofos del Derecho Natural sirvieron de correa de transmisión para que algunos de los conceptos referidos se recibieran en el ambiente universitario de la Ilustración Escocesa (influenciaron con su perspectiva política de “un orden social abstracto, basado en el respeto a una ley igual para todos”, primeros atisbos de la idea del orden espontáneo…). Así, es una evidencia que Francis Hutcheson (1672-1753), el maestro de Adam Smith, conocía y utilizaba los textos iusnaturalistas de Grotius (http://www.ilustracionliberal.com/11/marjorie-grice-hutchinson-y-los-origenes-del-liberalismo-en-espana-leon-gomez-rivas.html). Al respecto, esta ponencia de León Gómez Rivas: http://www.usc.es/estaticos/congresos/histec05/b13_gomez_rivas.pdf

No olvidemos que Menger (fundador de la escuela de Austria), católico de familia judía, dedicó su vida a la lectura de las teorías escolásticas españolas (a los cuáles pudo tener acceso, recordemos que Menger fue tutor del príncipe heredero al trono de Austria, Rudolf). Al respecto, Alejandro Chafuen dedicó un estudio (“Economía y ética. Raíces cristianas de la economía de libre mercado”), hace tiempo, en el que explica las coincidencias, las ideas de los últimos escolásticos españoles con las tesis liberales de la escuela austriaca. De igual manera Joris Steverlynck, desde otra perspectiva, dedica espacio a considerar la posible influencia que la escolástica proporcionó en los Estados Unidos dentro de su teoría política y económica.

Chema vuelve a decir:

Los “austríacos” se dicen descendientes de estos señores [los fisiócratas] tanto por razones de prestigio (fueron los primeros economistas en el sentido estricto y fueron de los primeros liberales, recordemos que era la época de la Ilustración), como por una aparente similitud de ideas que, lamentablemente para esa búsqueda de prestigio… desarrollaron muchas otras escuelas que SÍ se pueden decir “descendientes directas” de los fisiócratas. No es que los “austríacos” no desciendan de los fisiócratas, sino que “todo dios” desciende de los fisiócratas en tanto en cuanto todos los economistas descienden de los fisiócratas.
Por decirlo más claramente, los fisiócratas son los “abuelos” de todos los economistas (porque fueron los primeros economistas modernos). No sólo de los “austríacos”.

Reafirmo lo anterior: descendencia TEÓRICA.
Es bastante mezquino y contracientífico hacer una serie de afirmaciones sin entrar en profundidad en la base del tema a razonar. ¿Qué podemos esperar, en cuanto a argumentaciones nos refiramos, de un personaje que, sea como sea, tiene que conseguir esta conclusión:
Como veremos a continuación, los orígenes auténticos de la escuela austríaca son patéticos, originados en pataletas infantiles y nacionalistas, y de una caradura y una miseria intelectual a-co-jo-nan-tes.

Cuando se dirige a la ciencia desde pretextos maniqueístas acaba evidenciándose el desconocimiento o gran ignorancia del autor.

Ser de la izquierda es, como ser de la derecha, una de las infinitas maneras que el hombre puede elegir para ser un imbécil: ambas, en efecto, son formas de la Hemiplejía moral (gracias a estas palabras de Ortega y Gasset).

4.2. El verdadero origen de la Escuela de Austria

Y Chema dijo:

Un resumen de un artículo al respecto de la influencia de la obra de Freud sobre la escuela austríaca:
http://www.pep-web.org/document.php?id=jaa.014.0001a
¿Os acordáis de lo que dije más arriba acerca de lo curiosos que son los “otros nombres” de la escuela de Austria (“escuela de Viena” y “escuela psicológica”)?
Pues ya sabéis por qué.
Sí, me espero a que paréis de reír.

¿Freud influenció en el origen de la EAustríaca? Los hechos demuestran: NO.

La primera obra de Menger, donde desarrolla la base marginalista (y por tanto, de importancia al “subjetivismo”) data de la década de los 70 del s.XIX (por aquel entonces Freud era un tímido estudiante que se dedicaba a escribir sobre sus sueños en la agenda de su mesita de noche). Y no solo eso, otras dos importantes obras de Menger (“La Teoría del Capital” y El dinero”), donde desarrolla su teoría de la liquidez y el concepto de capital [abrirá el camino, junto con Turgot, a los estudios de Böhm-Bawerk], terminando de asentar tal corriente, fueron escritas en 1888 y 1892, respectivamente. Freud no empieza con el grueso de su teoría psicoanalítica (así como su fama) hasta bien entrada la última década del s.XIX.

Lo que resulta raro, es que Chema incorpore un link [donde se dice que Freud pudo ser influenciado por las bases de la EAustria: “It is as if Freud wished to recognize the consistency and make use of the original and unique contributions of the “new” Austrian economists of his day”] contradiciendo su teoría [“influencia de la obra de Freud sobre la escuela austríaca”].

Atentos, después de decir lo último remarcado en negrita, ahora dice:

No estoy diciendo que la escuela de Austria nazca del psicoanálisis o los métodos de Freud, ni mucho menos,

¿¿?? Pues revisa lo que has escrito y corrige, “genio”.

sino que la escuela de Austria vio muy influenciada su “metodología” (en posteriores artículos la trataremos, si puedo evitar el describirla sin que me dé un ataque de risa) por la psicología vienesa de fines del XIX.

En este aspecto, parte de error y parte de verdad.

La metodología austríaca, para empezar y generalizar, entendiendo praxeología, se influencia de Kant en Mises (http://www.miseshispano.org/2012/05/mises-sobre-la-mente-y-el-metodo/; Vara Crespo también escribió un libro al respecto: “Raíces intelectuales del pensamiento económico Moderno”; incluso también se habla de una influencia en Tomas de Aquino, por parte de Alpiniano García-Muñoz [una obra interesantísima]: “Derecho y Economía según Santo Tomas de Aquino”; creo que mi compañero Zanotti dedicó también algún estudio al respecto). Y por seguir, la metodología de Menger fue publicada en 1883 en un libro titulado Untersuchungen uber die Methode der Sozialwissenschaften und der politischen Okonomie insbesondere (Investigaciones sobre el Método de las Ciencias Sociales y de la Economía Política en particular). Eso es, ANTERIOR a la obra psicoanalítica. Debido sea a esto último, que en el origen (repito, EN EL ORIGEN) de la escuela no encontrase influencia en aspectos metodológicos en la obra de Freud, pero pudiera encontrarse en estudios de autores posteriores (¿por qué no?).

Chema continúa con sus ataques (parece que le pagan por cada insulto o expresión ridícula [por cierto, estoy intentando poner sus párrafos en los que insulta o es vulgar en menor grado]) y dice:

Como podéis ver, ya desde su mismo origen, la escuela de Austria hace gala de lo que se ha convertido en bandera y enseña de su “método particular”: su carácter no-científico (de hecho, de rechazo al método científico, je… con razón no lo utilizan), ni el estudio de la experiencia previa, no quieren ver datos empíricos, estadísticas, gráficas ni formulación matemática por ninguna parte, utilizan la deducción a cascoporro, la “observación directa”, y mil cosas más que, como podéis ver, tienen su origen entre otras cuestiones que trataremos más adelante, en una influencia de “los métodos freudianos” (más correctamente hay que decir que la influencia no es freudiana, sino “psicológico-vienesa-de-finales-del-XIX”, que hay que reconocer que Freud no estuvo solo). Vamos, que resumiendo: los “austríacos” estudian la Economía por el método… “porque yo lo valgo”, “yo me lo guiso y yo me lo como”, “eso es lo que interpreto”, “tu pánico subsconciente a volar viene de que viste desnuda a tu abuela en el baño, -oiga, y ¿no tendrá más bien que ver con el hecho de que mis padres murieron en un accidente de avión?- no, no, viene de donde yo te digo”, etc.

Tal banalización NO CIENTÍFICA o al menos no digna de grados superiores en el razonamiento, es preferible IGNORAR. Chema, en el anterior extracto, debería hacer incisos sobre porqué no usan las matemáticas y Mises las considera [erróneamente a mi consideración] “inútil gimnasia mental”.

No, Chema se dedica a hacer un inciso hablando que Popper no consideraba “científico” al psicoanalisis (vale, gracias). Pero parece que no ha leído a Popper en profundidad, quien habla [y mucho] al respecto sobre la metodología científico social y natural. Veamos esto.

Según Popper hay buenas razones para admitir que en ciencias sociales no se puede predecir con exactitud, y que leyes universales al estilo de las leyes de las ciencias naturales no son viables. Sostiene la unidad de método pero es sensible a las diferencias entre el plano natural y social y pone mayor énfasis en el proceso crítico de conjeturas y refutaciones que en la falsación propiamente dicha. Al respecto, léase “Entrepreneurship and the Market Process” de David Harpe y “Karl Popper and the Social Sciences” de W. Gorton. Además, Raimondo Cubeddu, en “Tra Scuola Austriaca e Popper” nos habla de la influencia de Menger en las ideas sociales de Popper.

Parece que no todo es tan fácil como para banalizarlo en tres líneas… Al fin y al cabo Chema hace lo que todo sectarista: todo está mal, menos lo que yo digo. No, majo, no todo es bueno o malo, no todo son ceros o unos. En ciencias sociales, por lo menos, las cosas no están tan claras.

En conclusión a este punto: Chema, la inteligencia consiste no sólo en el conocimiento, sino también en la destreza de aplicar los conocimientos en la práctica (Aristóteles). ¿Un ejemplo? Si sabes matemáticas, debes saber que la década de los 70 del s.XIX va antes que la década de los 80, y éste a su vez de la de los 90. ¿Vale? Muy bien, puedes ir a terminar tu puzzle de dos piezas.

5. ¿Cómo y por qué nació la escuela de Austria?

Este apartado es pura bravuconería en su objetivo. No aporta datos firmes donde ese supuesto “despecho y como parte de la rivalidad austro-prusiana, como una desafiante respuesta (yo prefiero el término “pataleta infantil”) austríaca a la arrogancia cultural alemana”, gracias al cual nace la Escuela de Austria, según Chema.

Obviamente, aquello era un disparate como la copa de un pino, y conforme los “austríacos” desarrollaban esas ideas (muy absurdas en el campo del estudio de la Economía), los prusianos y alemanes no prusianos se llevaban las manos a la cabeza cada vez que los “austríacos” abrían la boca para decir algo.
A esa pelea académica se la llamó, en alemán, Methodenstreit der Nationalökonomie (“debate sobre los métodos de la Economía”).
http://mises.org/hsofase/ch2sec3.asp
Fue una lucha (más bien pelea barriobajera académica) de debate epistemológico estrictamente circunscrita a la esfera cultural de lengua alemana entre intelectuales alemanes e intelectuales austríacos, al calor de la rivalidad austro-prusiana, reflejando en la cultura lo que había sucedido en los campos de batalla. Fue una pelea tan estúpida, que no salió de Centroeuropa. De hecho, es que no se la conoce mucho fuera de Alemania y Austria, y no tuvo relevancia académica a escala internacional.

Austria y Alemania estuvieron envueltos en ese debate :

1º Porque los escritos eran en habla germánica (para que Chema lo entienda: no tenían Google Translate para traducir inmediatamente al inglés, francés, español… todos los artículos que salían) lo que implicaba poca inmediatez en dar cobertura a ese debate a escala internacional (que duró muy poco, no he encontrado escritos o artículos más allá de la década de los 80 del s.XIX). Por cierto, si notáis se vuelve a contradecir Chema: si el psicoanálisis influenció a la EAustría desde sus orígenes, ¿cómo se explica esta batalla del método en 1883-4, antes de los estudios del propio Freud?;

2º La rivalidad se inspiró no por tintes nacionalistas (en serio Chema, aporta fuentes reconocidas donde se diga eso), sino porque Schmoller [un lado de la batalla] representaba a la Escuela Histórica y Menger representaba el extremo doctrinal opuesto (la afirmación de Chema, así, sin fuentes, sería como decir que a Aristóteles le gustaba llevar la contraria a Platón porque las nuevas generaciones tienen, por necesidad, que llevar la contraria a sus antecesores… seriedad, Chema, ¿o de tanto pedirla al resto se te olvida auto-exigírtela?).

Lo inquietante es que Chema sabe esas dos perspectivas y lo interpreta sin fuentes que lo avalen (en ninguna parte se demuestra o si quiera se plantean motivos nacionalistas, o despecho…). Así, este imbécil usa los términos que él aplica para criticar a los austríacos y su uso del diván, “porque yo lo valgo“. Porque para eso nos recuerda al inicio del artículo que es “una autoridad. Mi titulación, estudios y conocimientos me avalan. La sociedad ha refrendado mi expertización en un área de conocimiento científico, la económica, poniéndome a prueba mediante exámenes y sometiéndome a un proceso riguroso”. Si no pretendes que se te acuse de criterio “ab auctoritate”, no des base racional a construir la crítica.

Para ser una autoridad, no hay que serlo o haberlo sido, hay que seguir demostrándolo (esta frase es mía). Pero bueno, sigue siendo muy común en sujetos como este imbécil.

Volveré refutando los puntos sucesivos de este sujeto: “Sobre la imbecilidad crónica de Chemazdamundi”.

Cuídense.

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